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El Sexto Sentido

  • Foto del escritor: Meritxell Llorca
    Meritxell Llorca
  • 25 jul 2020
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 4 oct 2023


El Sexto Sentido

Este sentido engloba todas las percepciones que tengamos del cliente, si sabemos observar con atención, nos darán la clave para valorar sus auténticas necesidades.


Se trata de algo impalpable, pero altamente sensorial, muy parecido a la energía que ocurre generalmente de manera recíproca. Parte de las intuiciones que percibimos de las personas, se basan en la energía, dado que su significado se roza, y a su vez, lo que perciba el cliente sobre nosotros, tendrá base en la energía que emitamos.


Antes hemos hecho hincapié en la importancia de saber interpretar la energía del cliente, de saber entender que necesita realmente. Sentir como late su pulso, cuán tensionado está, observar su postura, su piel, su rostro, su gesto, su hablar, nos permitirá también entender qué le lleva realmente a nuestras manos.


No obstante, el sexto sentido es una habilidad extrasensorial que permitiría adquirir información por medios diferentes a los sentidos fisiológicos tradicionales.


La noción de la percepción extrasensorial existe desde la antigüedad, donde antiguos Chamanes u Oráculos basaban su trabajo en el supuesto uso de poderes sobrenaturales para obtener conocimiento de habilidades como la Precognición o la Clarividencia. Ancestralmente, se ha relacionado el uso de estas prácticas con alguna deidad o poder diabólico, no siendo hasta el siglo XX cuando se intenta profundizar y darle una explicación científica o esotérica, desligándolo del ámbito religioso.


En definitiva, el sexto sentido es una sensación difícil de explicar porque no forma parte del proceso de información intelectual racional. Podemos asociarlo a la experiencia, la intuición, o al sentido común, pero va un poco más allá, pues despierta clara e instantánea ante una idea, verdad o situación particular y nos proporciona información que, con determinación consideramos adecuada y certera.


Esta intuición se percibe de manera independiente a nuestros cinco sentidos, por ello se le llama popularmente “sexto sentido”. Vale la pena desarrollarlo, haciendo un viaje introspectivo y confiando en nuestro criterio para prevenir momentos desagradables.


Existen dos tipos de intuición. Una relacionada más con la mente y otra la que expresamos con actos reflejos del cuerpo, reaccionando ante cierta información. Un ejemplo de ello ocurre cuando la piel se nos eriza ante ciertos hechos. Además, este segundo tipo de intuición también nos manda ciertos mensajes que, en algunas personas se presentan con imágenes visuales o auditivas de situaciones que ya han ocurrido o que ocurrirán.


Todos hemos percibido una corazonada, un pálpito, una voz interna que nos indica el camino o la opción a seguir. En parte conciencia, en parte experiencia, nuestros valores personales y culturales han moldeado a este sentido. Incluso cuando hemos de tomar una decisión sobre algo, aún después de meditarla, elegimos la opción que habíamos “sentido” desde el principio. Presente, pero oculto, discreto, pero guiando, modelando muchas de nuestras reacciones, el sexto sentido siempre será nuestro mejor aliado.


Partiendo de la base de que la intuición (del latín in y tueri= mirar hacia adentro) y la percepción son dos de las particularidades del sexto sentido, podríamos de alguna manera afirmar que, si existe, aunque no sea tan evidente para todas las personas.


Características del sexto sentido

· Se imbuye de un conocimiento ancestral, aun cuando no sepa a ciencia cierta de dónde proviene tal conocimiento.

· Surge cuando no aplica el pensamiento racional.

· No se limita, pues se presenta a través de palabras, imágenes, sentimientos o sensaciones viscerales.

· Es directamente proporcional a la rectitud emocional y al deseo de saber, descubrir y resolver problemas.

· Es una facultad genuina y no se debe confundir con el miedo, con deseos o presunciones de infalibilidad.

· Tampoco confundir con el instinto, la adivinación, la creatividad o la inspiración, aunque las acompañe.

· La manifestación intuitiva puede darse en cualquier momento. Debemos estar atentos para reconocerla y escucharla.

· Es causante de numerosos logros en materia de creatividad, innovación y notables éxitos empresariales.

· Inclusive, es capaz de salvar una vida.



Es cierto que normalmente, es un sentido que puede resultar misterioso, que se tiene o no se tiene, pero también es verdad que es posible desarrollarlo. Para ahondar en el tema, recomendamos un par de lecturas: “Educar la intuición: desarrollo del sexto sentido” de Robin Hogarth o de “La inteligencia intuitiva” de Malcolm Gladwell. Estos autores resumen los rasgos generales de las personas con mayor intuición:


· Escuchan su voz interior.

· Se conectan con su soledad de forma frecuente. Se deleitan de estos instantes.

· Son personas muy creativas.

· También suelen ser muy analíticas.

· Son también personalidades muy observadoras que practican la atención plena.

· Escuchan a sus cuerpos para aprender a sintonizar con él y prestar así más atención a sus “corazonadas”.

· Toman en cuenta sus sueños.

· No les agradan las reglas.

· Asumen riesgos.

· Cometen muchos errores y aprenden de ellos.

· Son independientes.


Asumir una perspectiva vital basada en estas estrategias nos llevará sin duda por caminos más liberadores, más satisfactorios. Porque disponer de una buena inteligencia intuitiva es permitirnos profundizar más en nosotros mismos para adaptarnos mucho mejor a nuestro entorno. De este modo, seremos más eficaces en nuestros trabajos y más felices en nuestras relaciones.


Empezamos el seminario hablando de energías y terminamos discutiendo sobre el sexto sentido. Una especie de círculo, donde todos y cada uno de los sentidos trabajados, se unen para darnos una visión del mundo en el que vivimos.


Sabemos que no siempre es fácil poner en práctica todos estos conceptos, pero si ponemos interés y amor en lo que hacemos, lejos de lo físico o mecánico, sino por el profundo significado de nuestra profesión: sanar, curar, ofrecer bondad y todo tu ser en cada servicio prestado, en cada terapia o ritual, será la manera más pura de encontrarse a sí mismos y brindar experiencias sensoriales que influyan de por vida en el cliente.


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